¡Una historia Despierta!
En la ribera del río Puyo, uno de los afluentes más importantes de la Amazonía ecuatoriana, se asienta Lisan Wasi, una comunidad que ha vivido por años en contradicción: rodeada de agua, pero sin acceso a ella. El río que la acompaña —como muchos otros en la región— está contaminado por las aguas residuales de las ciudades de Puyo y Mera. El agua, paradójicamente, no era vida.
Sin embargo, Lisan Wasi encontró esperanza en una pequeña vertiente limpia, a 300 metros de sus viviendas. Aunque frágil, esta fuente se convirtió en símbolo de dignidad y resistencia. Durante años, usaron una manguera improvisada que en época de lluvias colapsaba, dejando a la comunidad —en especial a niños y ancianos— sin acceso a agua limpia por días.disciplinas.
Fue en este contexto donde Fundación Despierta, con el apoyo de la empresa ecuatoriana Unilimpio, trazó una solución concreta, respetuosa del entorno y construida junto a la comunidad. Se diseñó un sistema de captación y almacenamiento que hoy abastece con agua segura tres puntos clave: los baños comunitarios, la cocina común y las viviendas.
La obra incluyó la instalación de tres tanques de almacenamiento de agua de alta capacidad sobre plataformas de cemento construidas especialmente para ello. La comunidad aportó con su tiempo y manos, mientras Unilimpio cubrió los costos de materiales y mano de obra especializada, fortaleciendo así su compromiso con el ambiente y las soluciones reales.
Hoy, ocho familias tienen agua limpia cada día. No solo es un derecho básico restituido, sino un acto simbólico de que el cambio se logra cuando el sector social y el privado se unen con propósito.
Lisan Wasi —la Casa de la Hoja— es ahora también la casa del agua limpia.
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